POESIA PALMERIANA

Los poetas somos como los leones, después de que nos disparen podemos lanzar nuestras garras. Página administrada por el poeta Ramón Palmeral, Alicante (España). Publicamos gratis portadas de los libros que nos envían. El mejor portal de poetas hispanoamericanos seleccionados. Ramón Palmeral poeta de Ciudad Real, nacido en Piedrabuena.
Contacto: ramon.palmeral@gmail.com

jueves, 17 de agosto de 2017

Toto León. Panegirico del castizo y trianero Antonio Burgos.

Actualizado 16/06/2005 - 12:27:11 /ABD de Sevilla

Es poeta y primo de poeta. ¡Y de qué poeta! Primo carnal de Rafael de León Arias de Saavedra. Se llama Antonio de León Manjón. Aunque llamarse, llamarse, lo que se dice llamarse (como diría Jesús de las Cuevas, su gran amigo y compañero de letras), se llama Toto. Toto León para nuestra Baja Andalucía campera, bodeguera, torera, ganadera, cofradiera, pregonera, rociera y caballista. Un humanista en la desembocadura del Guadalquivir. Un noble sanluqueño de la Corte Chica de Montpensier que hubiera sobrevivido a Don Antonio. Con Toto León aprendí a abrir el compás y a asentarlo en nuestra tierra. Un día, en Bajo de Guía, ante el Coto que se conoce como la palma de su mano caballerosa, paisaje sanluqueño de mayetos, pescadores y bodegueros, me dijo mirando la mar de los trirremes:

-Estas son las últimas estribaciones de Grecia y Roma.

Se estaba poniendo el sol por Zalabar, que Toto describe así: «Se encaminaba la tarde/ hacia el otro meridiano,/ condecorando al poniente/ de azafrán y de morado.» Lo he leído en un libro hermoso de versos de poesía popular de Toto: «Coplas y romances del Bajo Sur».

Cuando Lampedusa empezó a escribir «El Gatopardo» tenía 58 años. El señorial Antonio de León Manjón le gana por la mano: ha publicado a los 77 años su primer libro de versos llenos de gracia y de Andalucía. Es como un Gatopardo con aroma de manzanilla pasada, a la orilla del Guadalquivir, por las arenas de Doñana, en las viñas de Jerez. «Después de muchos años de vivir, de trabajar y de hacer y de decir poesía cada día -escribe Antonio Murciano en el prólogo- un hondo y claro poeta andaluz, todo un señor serrano, de entre Sanlúcar y Jerez, caballero de la Orden de Calatrava y de la Real Maestranza de Caballería de Sevilla, agricultor, abogado y académico, animado por sus amigos se decide a reunir en libro sus versos».

El universo poético de Toto León linda con la Frontera universal de Jerez. Con todos los sonidos de Andalucía. Suenan cascabeles y cascos de caballos por la Calle Larga en su «Romance a Doña Petra» (Domecq, claro). Se oye la cartuchería de monteros y furtivos en sus «Coplas de cacerías y cazadores». Esquilones al fondo de su retrato campero de «El tratante»:
 «Su voz tenía el desgarro
de la copa de aguardiente
y en su boca eternamente
el palillo o el cigarro.
Las botas limpias de barro,
el cañero ladeado,
reloj grande y plateado,
la cadena en el ojal.
Un hombre fundamental
que se perdió en el pasado».

Tiene la poesía de Toto León todo el saber y sabor campero, hondo, del cante. Hace tréboles de cuatro hojas con sus soleares de tres versos: «Cuídate de despreciar/a ése que pasa a tu lado/sin poderte contestar.» Conoce tan bien la sierra, la campiña, el Marco de Jerez, que hace letanías líricas con los topónimos del Coto de Doñana: Cerro del Trigo, Caño de Brenes, La Abulaga, Lucio del Caballero, La Albardilla... Un Linneo poeta, con sombrero de "alancha" y medalla rociera, que se mete en las pajareras del Coto, como un Adán poniendo nombres en el paraíso: «El silvón y la cerceta,/el carretón y el negrete,/ la pardilla y la ansareta./Labancos y malvasías,/ frisos y el porrón moñúo/ que en las retuertas se crían./Chibebes y zarapitos,/ rabudos y martinetes,/ carretones y moritos./Y el pájaro carpintero/grabando por los chaparros/mensajes con un puntero». ¡Ole!

Si en la misma calle San Pedro Mártir nacieron Rafael de León y Manuel Machado, sin salir de la noble cuna de los León, de los mármoles romanos de la Casa de la Condesa de Lebrija, de Sevilla a Sanlúcar, río abajo, nos encontramos con esta grandeza literaria de la madurez poética del primo carnal del autor de «Tatuaje». Tomaré prestados sus versos al rejoneador Fermincito Bohórquez, para decirle, con relación a su primo Rafael: «Que en Toto León se siente/la rama del mismo tronco/y agua de la misma fuente.»

domingo, 13 de agosto de 2017

Periodismo. Columnista. ¿De qué escribo?, Por Gonzalo Suárez.



Un columnista de este periódico, de esos que escriben como si las palabras saltaran directamente de su cerebro a la página, me lo confesaba el otro día: «Cada semana me pasa lo mismo. Me siento en el ordenador sin saber qué escribir. Me paso media hora maldiciendo. Todas mis ideas me parecen una mierda. Me prometo que del lunes no pasa, que voy a hablar con los jefes para dejarlo... ¡Así cada semana!».
He de admitir que, ahora mismo, sufro su mismo bloqueo. En estos casos, suelo seguir un estricto protocolo de actuación. Entro en pánico. Doy paseos frenéticos. Como fuet. Chequeo Twitter. Gruño a alguien. Como más fuet. Ahora a mordiscos. Me convenzo de que acabaré mis días debajo de un puente... Hasta que, con un poco de suerte, llega el final de la jornada, duermo unas horas y, al amanecer, el atasco se ha esfumado.
Hoy, en cambio, he decidido tomar otro camino. En vez de lamentar mi suerte y devorar embutido de dudosa calidad, voy a probar algo más constructivo: averiguar -Google mediante- qué se esconde detrás del bloqueo del escritor
.
Paradójicamente, el también llamado síndrome de la página en blanco ha servido para llenar infinidad de páginas. Miles de expertos, incluidos eminentes psiquiatras, han abordado el problema... sin alcanzar una conclusión convincente. Algunos, incluso, afirman que este bloqueo sólo existe en las mentes de un gremio tan obsesivo y egocéntrico como los juntaletras: ¿acaso alguien ha oído hablar de un fontanero con síndrome de la tubería nueva?
El primero en nombrar el bloqueo del escritor fue el psicoanalista Edmund Bugler en 1947. Dedicó años a analizar a escritores con problemas de creatividad, pero se quedó tan perplejo como al principio. No les faltaba talento. Tampoco estaban aburridos. Ni siquiera eran vagos. Así que, como buen freudiano, le echó la culpa al subconsciente... y cambió de tema de estudio.
Estoy a punto de entregarme al fuet cuando me topo con un texto del psicólogo Paul J. Silvia. En su libro How to write a lot, argumenta que lo crucial no es averiguar si el bloqueo existe o no, sino cómo lo abordamos. En vez de describirlo como algo que ocurre («no estoy escribiendo»), tratamos de usarlo como una excusa («tengo un bloqueo y no puedo escribir») que justifique nuestra inacción.
Hay miles de razones para que escribir cueste: la procrastinación, la excesiva autoexigencia, el miedo a lo que los otros piensen de ti... Pero, según Silvia, lo peor que se puede hacer es autodiagnosticarnos un bloqueo del escritor. «Poner nombre a algo le da poder», escribe. «La gente tiende a sobrepensar las cosas hasta meterse en un callejón sin salida. Y el bloqueo del escritor es un buen ejemplo».
Sus consejos son los habituales: da un paseo, lee a alguien que te inspire, rebaja tus expectativas... Y, sobre todo, asume que no sufres un síndrome, sino una situación concreta que, además, se resuelve -por definición- en el mismo momento en el que empiezas a escribir un texto, por flojo que parezca al principio.
Eso es lo que me propuse hace justo dos horas. Y, no sin sufrimiento, ahora tengo entre mis manos algo parecido a una columna. Por supuesto, nadie me dará un premio por ella. Pero aceptar la imperfección sin dramatismos es el primer paso para romper el síndrome.
Y, lo más importante de todo: el fuet que compré anoche sigue intacto en la nevera.


martes, 8 de agosto de 2017

Jaime Siles recibirá Premio Andrés Bello y sillón en la Academia Hispanoamericana de Buenas Letras

Jaime Siles recibirá Premio Andrés Bello y sillón en la Academia Hispanoamericana de Buenas Letras


Letralia y Levante emv

Lunes 7 de Agosto de 2017
Jaime Siles
Siles recibirá el galardón en Santiago de Chile durante un acto que organizará el académico Andrés Morales.
El poeta, crítico literario y filólogo español Jaime Siles ocupará el sillón “Juan Ramón Jiménez” de la Academia Hispanoamericana de Buenas Letras luego de concedérsele el Premio Andrés Bello, el cual le será entregado oficialmente en noviembre.
Los galardones de la fundación son de carácter honorario, pero por acuerdo con la Academia Hispanoamericana de Buenas Letras, quienes los obtengan se incorporan como miembros de número a la institución.
Siles (Valencia, 1951) recibirá el premio en Santiago de Chile durante un acto que organizará el académico Andrés Morales. El jurado del reconocimiento estuvo presidido por Cayetano María Higueras de Santa Ana, marqués del Valle de Santa Ana (España), e integrado por Guadalupe García Romero (México), Guillermo Borja Fambano (Colombia), Bernabé María Orozco (Argentina) y María de las Mercedes Alarcón y Montoya (España).
Doctor en filología clásica por la Universidad de Salamanca, la mayor parte de las más de veinte publicaciones de Siles comprenden poemarios y estudios sobre poesía y literatura. Resaltan en su bibliografía los títulos Canon (1973), Música de agua (1983), Semáforos, semáforos (1990), e Himnos tardíos (1999).
Las distinciones de Siles incluyen el Ocnos, el Premio de la Crítica del País Valenciano, el Premio de Poesía de la Crítica Castellana, el Loewe y el Teresa de Ávila en 2003. A su vez, es miembro de la Real Academia de Bellas Artes de San Carlos, de la Real Academia de Cultura Valenciana y de la Real Academia de la Historia en España.

En cuanto al lauro, éste es otorgado por la Fundación Andrés Bello, con sede en Madrid, a una personalidad destacada en el ámbito de la creación literaria, los estudios lingüísticos y filológicos o por su contribución a la unidad de los pueblos hispanohablantes mediante las letras.
Los galardones de la fundación son de carácter honorario, pero por acuerdo con la Academia Hispanoamericana de Buenas Letras, quienes los obtengan se incorporan como miembros de número a la institución, formada por investigadores y profesores de filología, lingüística y teoría de la literatura y de creadores literarios en lengua española.
Por otra parte, la academia anunció los ganadores de la primera edición de los Premios Dámaso Alonso, con los cuales buscan exaltar a sobresalientes personalidades del mundo hispanohablante; a saber: Alejandro Guillermo Roemmers (Argentina), Edith Checa (España) y Yorgos Kentrotis (Grecia) por su contribución a la difusión de la literatura en lengua española y sus aportes a la hermandad hispanoamericana a través de las letras; José Kozer (Cuba-Estados Unidos), Omar Lara (Chile), Piero de Vicari (Argentina), Marialuz Albuja (Ecuador), Jorge Isaías (Argentina) y Hernando Guerra Tovar (Colombia), por los méritos de sus obras literarias, y Claudio Calabrese y Ethel Junco (Argentina-México) y Jesús Moreno Sanz (España) por su labor en el campo filológico y la crítica y teoría literarias.

sábado, 29 de julio de 2017

"Prosperidad", poema de Agustín Conchilla

PROSPERIDAD



Arenas, mar y sol bajo cielo irradian horizonte

para unir a humanidad bajo pieles de quemar.

Gotas saladas resbalan sobre poros curtidos en

 pechos altivos, revestidos de tostado ardiente.



Bañadores y bikinis pasean sobre playa y costa.

Hombres sosegados protegen hamaca y sombra.

Mujeres sobre arena y sol, en broncear que azota,

lucimiento de colores y fisonomía, que asombra.



Sol de verano, mar en calma, cielo azul alivia

sobre arena y sombrilla, placer para deleitar.

Dineros, descanso, satisfacción y gastronomía

evapora de la población, que necesita disfrutar.

Juego de amor que quema, por Ángel Reyes Burgos


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Fuego que a mi alma quema
fuego que a mi cuerpo abrasa
de pasiones escondidas
en el fondo de mi alma.

Fuego que quiero vivir
y consumir lentamente
con el fuego de tu fuego,
que quema como lava ardiente.

Fuego lleno de tu amor,
fuego lleno de pasiones,
fuego que en mi fuego vive,
sin que importen las razones.

Fuego que en mi cuerpo prende
en cada noche de sueños,
que te traigo hasta mi alma,
para amarnos en nuestro lecho.

Fuego que es realidad
en los poros de mi cuerpo
donde te tengo prendida
hasta el final de los tiempos...


Ángel Reyes Burgos


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Fecha 08-abr-2012 12:24 UTC​

viernes, 28 de julio de 2017

Presencia invisible, por Agustín Conchilla

PRESENCIA INVISIBLE




Orfandad y adolescencia gravan tu existencia.

Hombre comprendido, callado y comprensivo.

En premura descansas, en soledad nos dejas.

Vuelves del universo, protección sentencias.



Enfermo te marchas, pero no, no te alejas.

Vienes de visita, siento misterio y temeridad.

De madrugada, junto al lecho, movimiento,

 tacto presencial y aparatos eléctricos palpitan.



Recelo y callo, de voz, de comprensión y valor.

Mi vello eriza como la piel de un pollo al desnudo.

En silencio te indico: márchate. Aquí no te quiero.

No hay, sin embargo, odio, rencor ni resentimiento.



En la madrugada del día del padre, día de San José,

noche de fiesta e insomnio, te percibo y te despido.

Tú te obstinas, insistes, clamas atención y noto fricción,

presencia, desplazamiento, tacto y mis pies sobre presión.



Proceso temor, desazón, y el vello como escarpias.

Los escalofríos me invaden, me estremecen.

Lo inexplicable, anormal, incomprensivo,

surrealista, misterioso y palpable, me confunde.



Vete, indico, por temor al misterio, al desconocimiento.

Busca tu camino, reanudo. Aquí asustas y no te quiero.

Digo, en silencio, a boleo, y repito, aturdido, inquieto.

Busca la luz y deja que yo les proteja, sin vestir el luto.



Te busco, no te veo, sí testigos electrónicos, que apagas,

y un rayo sonoro, entra y esfuma del televisor, apagado.

Pero aunque te percibo y no te veo, evaporas tan fugaz

como caída de estrella, sin necesidad de materia terrenal,

yo sé, Rafael, que diecisiete años atrás asistí a tu funeral.


Por Agustín Conchilla

El Molino y Llano de Escamela, por José Joaquín Pesado. Molino de Damaniú

El Molino y Llano de Escamela
José Joaquín Pesado


Tibia en invierno, en el verano fría
brota y corre la fuente: en su camino
el puente pasa, toca la arquería,
y mueve con sus ondas el molino:

espumosa desciende, y se desvía
después, en curso claro y cristalino
copiando a trechos la enramada umbría
y el cedro añoso y el gallardo pino.

Mírase aquí selvosa la montaña:
allí el ganado ledo, que sestea,
parte en la cuesta y parte en la campaña.

Y en la tarde, al morir la luz febea,
convida a descansar en la cabaña
la campana sonora de la aldea.
 
 
 

lunes, 17 de julio de 2017

LA FÁBULA DEL PASTOR Y EL ZORRO (poema en verso)




                                 (Monaterio de la Fuensanta. La Roda (Albacete)



LA FÁBULA  DEL PASTOR Y EL ZORRO
 Por Ramón Palmeral

Hacía una tarde-noche gris, monótona, caía una lluvia fina, delgada y vaporosa sobre la llanura inmensa de un día de finales de la primavera. Los zarcillos de las parras se enroscaban y reptaban por  las rocas húmedas. Las uvas aún menudas como esferas verdes cinabrio se acurrucaban bajo los pámpanos.

 Un pastor con una puntilla de ovejas, sacó de su vianda las sobras del gazpacho con tortas cenceñas y un palomino de añadidura que del medio día le había sobrado.

  A lo lejos, en el inmenso llano albaceteño, dos diminutas luces brillantes se movían, eran los ojos de una zorro escuálido y hambriento que se acercaba al olor de la vianda del pastor. La menuda lluvia abatía la tierra con un bochorno parecido al abrazo de una zamarra y unas polainas de pieles sin curtir.

  El zorro listo y sigiloso se acercó al zagal quien para asustarlo y alejarlo dio un sonoro golpe con el cayado sobre un canto de piedra. El zorro, lejos de huir se acercó con el rabo entre las patas, cabeza baja y con los ojos cerrados, y le propuso un trato:
   «Si me das un poco de gazpacho para mi crías te contaré un gran secreto».

El pastor pensó, «cómo es posible que un zorro hable, ¡yo debo estar delirando!». Pero el zorro continuó con su disertación: «hay un potente luz extraña cerca de una fuente…» Esto de la luz llamó la atención del zagal, que le dijo el zorro que le llevara hasta esa luminosidad.

    El pastor dejó su rebaño y siguió al zorro como media legua de distancia, a lo lejos se veía un gran y extraño resplandor, sintió miedo, pero no se podía volver porque era como abducido por una fuerza potente. Cuando se aproximó, vio a unos diez pasos de distancia, sobre una hinchada roca
a modo de altar,  la imagen brillante de una mujer joven rodeada como por una aura de fuego.
    –¿Quién soy vos Señora?
    –Soy la Virgen de los Remedios y quiero que me hagas aquí un templo
    El pastor se postró de rodillas cabizbajo sin poder siquiera mover un músculo.
    –Sí Señora, pero yo solo soy un pobre pastor de La Robda (La Roda)
    –¿Acaso hijo mío, no crees en los milagros? Y la luz que envolvía a la Virgen desapareció de inmediato.
    El pastor apesadumbrado le dio mil veces gracias al zorro por haberlo llegado hasta allí le dio todo el gazpacho manchego que le quedaba. Pero más que un zorro creo que eres un ángel peludo que me ha enviado Dios. «Ciertamente no soy un zorro, sino una zorra madre de tres cachorros que tengo que alimentar.

Fuensanta 1482

Fallados los premios de poesía ‘Villa de La Roda’ y ‘Tomás Navarro Tomás



Será en el marco de la Gala Literaria de las Fiestas Patronales de La Roda, 2 de agosto, donde los ganadores darán lectura a los trabajos seleccionados.
La Concejalía de Cultura del Ayuntamiento de La Roda ha dado a conocer el fallo del jurado de los certámenes literarios ‘Villa de La Roda’ y Tomás Navarro Tomás.
Con una participación de 198 autores, el Certamen Internacional de Poesía ‘Villa de La Roda’ en 2017 tiene como ganador a Juan Ramón Barat, natural de Valencia y autor de la obra premiada, “Sol de la infancia”. El galardonado es licenciado en Filología Clásica e Hispánica, catedrático de Lengua y Literatura.
En el Certamen Nacional de Poesía ‘Tomás Navarro Tomás’, con 63 participantes, de esta edición ha resultado elegido el trabajo “La Mancha, vieja y viña”, del albaceteño Francisco Jiménez Carretero, natural de Barrax y residente en Albacete capital. Es maestro de enseñanza primaria y licenciado en Humanidades por la UCLM.
Será en el marco de la Gala Literaria de las Fiestas Patronales de La Roda, 2 de agosto, donde los ganadores darán lectura a los trabajos premiados. La Gala Literaria de 2017, con motivo del 75 aniversario de las fiestas, se celebrará por primera vez en su historia en la Plaza Mayor, bajo la dirección del ilustre rodense Pedro Manuel Víllora, recientemente galardonado con  la Medalla al Mérito Cultural de Castilla-La Mancha.

martes, 11 de julio de 2017

Wilkins Román Samot, escritor puertorriqueño

Wilkins Román Samot

Escritor puertorriqueño (Puerto Rico, 1976). Cursó estudios de Bachillerato en Artes en la Universidad de Puerto Rico, especializándose en Sociología (B.A., 1998). Completó su educación terciaria en Puerto Rico con un Doctorado en Derecho de la Escuela de Derecho de la Universidad Interamericana de Puerto Rico (J.D., 2004) y una Maestría en Artes del Centro de Estudios Avanzados de Puerto Rico y el Caribe (San Juan, Puerto Rico), especializándose en Estudios Puertorriqueños y del Caribe (M.A., 2005). En la Universidad de Salamanca (Salamanca, España) realizó estudios superiores y avanzados en Antropología Social y Derecho Constitucional (DES-DEA, 2004-2006). Obtuvo su título de doctor de la Universidad de Salamanca en 2010. Su Tribunal de Tesis calificó su disertación doctoral con un Sobresaliente “Cum Laude” por unanimidad. Posteriormente, la Comisión de Doctorado y Postgrado de la Universidad de Salamanca le concedió el Premio Extraordinario de Doctorado en Ciencias Sociales (2009-2010). Sus principales investigaciones están publicadas por, entre otras entidades, el Instituto de Derecho, el Instituto de Estudios del Caribe y el Instituto de Antropología del Derecho. Otros de sus trabajos de investigación han sido publicados por revistas de la Universidad de Puerto Rico, la Escuela de Derecho de la Pontificia Universidad Católica de Puerto Rico y el Instituto de Estudios Avanzados de la Universidad de Santiago de Chile. Parte de su obra literaria ha sido publicada en El Sótano 00931 y Panfletonegro. Su obra literaria ha sido presentada en la Sala Café Teatro Sylvia Rexach del Centro de Bellas Artes Luis A. Ferré. La mayoría de sus investigaciones pueden ser libremente adquiridas en amazon.com, amazon.es, amazon.co.uk y, entre otras librerías, en Barnes & Noble. Ha sido conferenciante en la Facultad de Derecho Eugenio María de Hostos, la Universidad Autónoma de Madrid, el Museo de la Historia de Ponce y la Universidad de Salamanca. Fue el decano fundador del Instituto de Derecho Avanzado, y director académico de su Programa de Educación Jurídica Continua con el Colegio de Abogados Católicos de Puerto Rico. En marzo de 2013 fue invitado a fundar la Comisión de Asuntos del Fiscal General del Estado y del Departamento de Justicia, Sección de Estado y Gobierno Local, Colegio Americano de Abogados (A.B.A., por sus siglas en inglés), Illinois, Estados Unidos de América.

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Apunte biográfico de la poetisa Rosario Salinas


                                                        (Rosario Salinas)



Breves apuntes biográficos


Rosario Salinas Marcos nace en Callosa del Segura (Alicante, España) el 28 de septiembre de 1937. Hija y nieta de comerciantes y peluqueros, la familia Salinas siempre estuvo vinculada a las letras. Ella misma relataba que en la barbería de su padre se reunían a modo de tertulia informal poetas de la Vega Baja. En estas tertulias se encontraba su tío, el poeta Francisco Salinas y, también según sus testimonios, acudían con cierta frecuencia Miguel Hernández, Santiago Moreno, Vicente Bautista, Gabriel y Ramón Sijé, Carlos Fenoll, Jesús Poveda, Manuel Molina, Vicente Ramos, Carlos Sahagún y el pintor Gastón Castelló o Vicente Bautista Belda. Según cuenta en su autobiografía, su padre (Enrique) era también un buen poeta, escritor, y un lector insaciable.

En 1961 contrae matrimonio con Manuel Cuadrado y en 1963 ambos se trasladan a París. Vuelven a España a principios de los 70 y se establecen definitivamente en Alicante. A pesar de que no dispone de medios a su alcance para dar a conocer su obra escribe incansablemente durante años, fundamentalmente poemas y cuentos. 

Su extensa producción literaria incluye cuentos, narraciones cortas, poemas y canciones. Entre los años 1995 y 2004 recibe numerosos premios literarios en Elche, Callosa de Segura y Alicante. Algunos de los escritos premiados se encuentran recogidos en la publicación Certámenes Literarios 1995-1996-1997, de la Asociación de Jubilados y Pensionistas de Callosa de Segura, publicado por el Ayuntamiento de Callosa de Segura y la Excma. Diputación Provincial de Alicante. Aunque no se hayan publicado, recibe además premios de narrativa en Callosa de Segura en los años 1998, 1999, 2002 y 2003; y varios premios de poesía en Elx en los años 2001, 2002 y 2003. Cuenta además con premios de poesía y teatro en Alicante en el año 2002 y mención como finalista de narrativa en Elda (1996).

A partir del año 2000 asiste además a cursos de creación literaria y seminarios de literatura impartidos en Alicante. Una pequeña selección de sus poemas es también publicada en el libro Velázquez 18, Poemas  (Ediciones Altabix, 2002. VVAA). Publica asimismo poemas en la revista literaria Baquiana (de Miami), así como en revistas de fiestas patronales de su Callosa natal.

Gran admiradora de la poesía de Miguel Hernández, fundó y fue presidenta del Grupo Poético-Literario Miguel Hernández de Alicante, creado en el año 2003, siendo secretario José Antonio Charques y coordinador Ramón Fernández Palmeral. Con él participó activamente en recitales y homenajes a su figura, incluyendo algunos realizados en la casa del poeta en Orihuela. Así como en El Campello, San Vicente del Raspeig, Elche y Callosa del Segura.

Fue también colaboradora y vocal de la revista Grupo Literario y Artístico Esencias, y de las revista poéticas alicantinas Palmeral y Perito (Literario-Artístico). Especialmente a partir del año 2000 participó en multitud de recitales poéticos, fundamentalmente con el resto de integrantes de dicho grupo literario. En colaboración con Ramón Fernández escribió una semblanza de su tío Francisco Salinas, un poeta olvidado que publicaría en la revista Orihuela Digital.

Aquejada de Alzheimer desde el año 2007 sufre un terrible deterioro que la aleja poco a poco de la escritura y los recitales. En el año 2010 sus compañeros del Grupo Poético Literario Miguel Hernández le dedican un sentido homenaje en la Sede universitaria de la ciudad de Alicante.

Fallece el 30 de noviembre de 2015 en Alicante dejando una extensa obra, mucha de la cual permanece inédita. Próximamente se editará un libro antológico de su obra.
Datos aportados por Rosa María Cuadrado Salinas
 Alicante 11 de julio 2017

 Video Homenaje a Rosario Salinas en la Sede de la Universidad

domingo, 9 de julio de 2017

En España, quien resiste, gana. Camilo José Cela, Premio Nobel de Literatura.

En España, el que resiste, gana [Y quien tiene un enchufe, digo yo]

Discurso de recepción del Premio Príncipe de Asturias.
Oviedo, 1987.
Señor,
Señora,
Alteza,
Y también: señor presidente de la Fundación Principado de Asturias, dignísimas autoridades eclesiásticas, civiles y militares, señoras y señores.
En La Arcadia de Lope de Vega se dicen estos versos:
¡Ay, dulce y cara España,
madrastra de tus hijos verdaderos,
y con piedad extraña
piadosa madre y huésped de extranjeros!
En España —y os lo digo, Alteza, porque sois joven y español— el que resiste, gana. Y también os lo digo, Alteza, porque habréis de lidiar durante vuestra vida, que para bien de todos os deseo larga y colmada de aciertos, con los tres embates que siempre se arrancan y siempre se estrellan contra el alma de los elegidos: el hombre impaciente, el del tiempo inclemente y el de la cirscunstancia desaforada e hiriente.
Entrega del Premio Príncipe de Asturias a Camilo José Cela (1987)
Alteza, no demos pábulo ni al inerte sentimiento ni a la anestesiadora y deformante nostalgia y dejemos volar la esperanza y la ilusión, que son las dos alas de la saludable felicidad que ni cesa ni aun se interrumpe.
El que espera tiene a su lado un buen compañero en el tiempo, nos dejó dicho Saavedra Fajardo en sus Empresas políticas y en glosas a unas palabras que pronunciaba con elegante y noble regodeo vuestro trasabuelo Felipe II: «yo y el tiempo contra todos».
«Se dará tiempo al tiempo —pensaba y escribía Cervantes en La gitanilla—, que suele ser dulce salida a muchas amargas dificultades». Y en Las dos doncellas: «Dejad el cuidado al tiempo, que es gran maestro en dar y hallar remedio». Y en el Quijote: «Dejando al tiempo que haga de las suyas, que es el mejor médico de estas y de otras mayores dificultades». Una ilustre española y amiga, María Zambrano, Premio Príncipe de Asturias y serena voz del pensamiento, nos dice que quizá no exista experiencia que preste mayor madurez al hombre que su descubrimiento del tiempo. Otro premio, Alteza, de vuestro título —y os hablo ahora de Mario Bunge—, se sorprende de que el tiempo, siendo, sobre imperceptible, inmaterial, pueda medirse con tanta precisión. Observad, don Felipe, que esta precisa exactitud en la medida del tiempo funciona en extensión, sí, pero no en intensidad, ya que no es el mismo el minuto del enamorado que el del condenado a muerte.
Desde aquel histórico 3 de octubre de 1981, en el que por vez primera en vuestros aún breves y tan lozanos días, os dirigíais en público y cabe estos muros ya nimbados de recuerdos a nuestros compatriotas los españoles, hasta hoy, el tiempo, con su pausado caminar inexorable, ha transcurrido con suficiente holgura y generosidad para que yo pueda haber alcanzado el honor a todas luces inmerecido, de dirigiros estas breves y muy sinceras palabras: en este Oviedo capital de la Asturias entrañable, con el motivo que aquí nos convoca y en presencia de vuestros augustos padres los Reyes de todos los españoles la gozosa insignia de España.
En la esfera de algún viejo reloj se leen, referidas a las horas que pasan y pasan sin apurarse jamás ni detenerse nunca, unas palabras tan ciertas como fatales: Todas hieren, la última mata. Doy gracias a Dios, Alteza, porque, aun herido, todavía no sonó mi hora y puedo deciros mi palabra ante todos y con el corazón saliéndoseme por la boca de emoción y de contento.
Escuchad, Alteza, lo que os voy a decir, lo que os vengo diciendo, y pensad que no me mueve ningún otro afán que el de la verdad que me debo a mí mismo y el de la lealtad que a vos os debo.
Sois el titular de este viejo Principado marinero y minero, agricultor y ganadero, industrial y comercial, literario, señorial y popular que presta su nombre a la benemérita Fundación que es hoy nuestra anfitriona y pienso que, como Premio Príncipe de Asturias que soy e interpretando el sentir de mis compañeros, los demás premiados a mayor mérito y justicia, me cumple agradeceros, en nombre de todos, vuestra presencia aquí y vuestra tutela. Y no sólo por el galardón que recibimos sino por el hecho, no demasiado frecuente en nuestra historia, de que los tirios que mandan y los troyanos que obedecemos y pensamos y trabajamos y escribimos y hacemos, mejor o peor, aquello que debemos y creemos saber hacer, seamos capaces de reunirnos para festejar, con el corazón limpio y la voluntad abierta, un evento glorioso: el de la concordia que a todos nos salvará. Mis palabras son de paz porque nada sujeta más y mejor a la guerra que la mesura en el juicio y la actitud. Mesura hasta el sufrimiento, pedía Séneca a quienes se gozaban en el arte de pensar.
Otro ilustre español y amigo, don José Ferrater Mora, se lamentaba desde esta misma tribuna, de la política de despilfarro intelectual de España, por fortuna ya en vías de la enmienda, frente a la política de respeto intelectual de otros países en los que el aplauso a las cosechas de la inteligencia prima sobre cualquier otro supuesto. Nos falta todavía mucho, bien lo sé, pero pienso, en mi patriótico optimismo, que quizás estemos ya en el buen sendero del escarmiento y dé su fruto el acierto, y Vuestra Alteza es testigo excepcional. Hemos cruzado ya el Rubicón del orgulloso y esterilizador «que inventen ellos» y estamos empezando a entrever que nuestro camino es otro. Quisiera poder deciros, Alteza, que los españoles asumimos ya nuestro deseo y nuestra voluntad de inventar y de gozar del invento.
Aún otro ilustre español y también amigo, don Severo Ochoa, pidió desde esta misma aireada plataforma, un ambiente propicio y un estímulo, una comprensión y un interés para la actividad creadora. Ya empezamos a tenerlo entre nosotros. Ochoa pedía que la promoción de la ciencia en España fuese vinculada a la Corona para que pudiera adquirir la deseada estabilidad y yo me permito sugerir ahora, con tanta convicción como respeto, que esa vinculación se ampliara a otros ámbitos también hoy representados aquí.
Alteza: vuestro padre se propuso ser el Rey de todos los españoles y a fe que lo consiguió. Somos muchos los españoles que quisiéramos verlo como espejo de conducta y buen propósito, como haz luminoso que en cada instante nos alumbrara el camino de la inteligencia en su prosecución de óptimo fruto. Porque en buena política no hay patrimonio que ministrar si antes no ha sido creado con salud, rigor y vigor.
Alteza, ya sois un hombre, pero, desde muchacho y aun desde niño, estáis en contacto con lo mejor y más granado de España: anteayer con los militares y los trabajadores, ayer con los marinos y los deportistas, hoy con los aviadores y los poetas, mañana con los universitarios y los estudiosos y siempre con los españoles que viven y sueñan a nuestro mismo compás, a ese compás que —bien mirado— no es nuestro ni de ellos, sino común y compartido.
Este es el paisaje en que la representación de vuestros pasos históricos ha de tener lugar y ha de acontecer por rigurosa ley de fatalidad: se llama España y no tenemos otro ni tampoco podemos ni queremos cambiarlo por ningún otro. Nuestro naipe está sobre la mesa y con él hemos de jugar la partida en la que nos va el presente y el futuro. De nuestra sabiduría y prudencia dependerá el resultado y el llanto o la alegría.
Alteza, los españoles estamos orgullosos y celosos de vuestro padre el Rey y tenemos la difusa pero también ciertísima convicción de que, sin su providencial presencia entre nosotros, no estaríamos celebrando aquí y ahora esta fiesta de concordia y de paz.
Alteza, estáis llamado a ser el Rey de España cuando Dios disponga, y pido a Dios que se sirva tomar su disposición después de haber pasado muy largos años: recordad las palabras que os dije de Saavedra Fajardo y de Cervantes. Para entonces yo ya no estaré en el mundo de los vivos, pero creedme si os aseguro que moriré en paz y reconfortado al ver a nuestra patria en el buen camino del sosiego acorde y la tranquilidad provechosa y ubérrima.
Señor, Señora, Alteza, gracias por haberos dignado escuchar las palabras de un español sin más mérito que su voluntad y su paciencia o, si mejor lo queréis, su esperanza. Y gracias por vuestra presencia aquí, signo inequívoco de la vinculación de la Corona con la España de la ciencia, el pensamiento y las artes que el insigne asturiano Severo Ochoa pedía con tan noble acento.
Muchas gracias.

Biblioteca del canónigo Ambrosio de la Cuesta, por José Solís.


El curioso manuscrito sevillano que terminó en Nueva York/Abc de Sevilla 9 de julio 2917

El profesor José Solís descubre el inventario de la biblioteca de un canónigo del siglo XVII
El profesor José Solís muestra el manuscrito descubierto
El profesor José Solís muestra el manuscrito descubierto - RAÚL DOBLADO
EVA DÍAZ PÉREZ Sevilla - Actualizado: Guardado en: Cultura Libros
¿Y si un manuscrito pudiera relatar su biografía? En una biblioteca de Nueva York se guarda un manuscrito sevillano de historia curiosa. Es el manuscrito B2681 y su historia es una apasionante novela porque esconde la historia de uno de los más importantes bibliófilos de la Sevilla del siglo XVII.
El final de la historia lo cuenta el profesor José Solís, del Departamento de Filología Latina de la Universidad de Sevilla. Desde hace un tiempo estaba buscando en los archivos de la gran biblioteca de la Hispanic Society de Nueva York, la magnífica colección que reunió el millonario Archer Huntington entre el siglo XIX y XX con libros procedentes en buena parte de España. Huntington, cuyos tesoros arqueológicos y artísticos pueden verse ahora en una exposición en el Museo del Prado, compró muchas antigüedades en Sevilla. Una de las joyas fue la biblioteca del marqués de Jerez de los Caballeros que reunía importantes obras del Siglo de Oro y que adquirió por un millón de pesetas de la época. En torno a esta biblioteca se reunían eruditos sevillanos como Rodríguez Marín o Luis Montoto.

Bibliófilos sevillanos

Pero al mismo tiempo esta biblioteca reunía un legado anterior que tiene su origen en la de un personaje de la Sevilla de finales del siglo XVII: Ambrosio José de la Cuesta y Saavedra (Sevilla, 1653-1707), compilador de códices de poesía del Siglo de Oro y primer continuador de la «Bibliotheca Hispana Nova» de Nicolás Antonio. De Nicolás Antonio precisamente se celebra este año el cuarto centenario de su nacimiento. Y Ambrosio José de la Cuesta forma parte de esos bibliófilos sevillanos que continuaron con la labor de quien se considera el pionero de la bibliografía moderna en España. Estos bibliófilos, como Ambrosio José de la Cuesta, crearon la atmósfera cultural propia del Siglo de las Luces e impulsaron instituciones como la Real Academia Sevillana de Buenas Letras.
Ambrosio José de la Cuesta realizó un minucioso inventario con más de mil obras, algunas de las cuales se encuentran hoy conservadas en la Biblioteca Capitular y Colombina, la Biblioteca de la Universidad de Sevilla y la Hispanic Society of America de Nueva York.

«Encontré la noticia de este inventario manuscrito de la biblioteca del canónigo Ambrosio de la Cuesta en el estudio descriptivo sobre los manuscritos teatrales del Siglo de Oro que se guardan en The Hispanic Society of America, de Nueva York, mientras buscaba datos sobre un modesto comediógrafo sevillano riguroso coetáneo de nuestro canónigo, Cristóbal Oña de Biedma, a quien había identificado como autor de un soneto burlesco sobre el monumento de la Alameda», explica el profesor José Solís sobre el proceso de su investigación que relata con detalle en la revista «Janus» en la que da noticia sobre el hallazgo de este manuscrito sevillano en Nueva York.
El canónigo Ambrosio José de la Cuesta tuvo una muerte accidental y un tanto absurda, ya que falleció al caer accidentalmente desde lo alto de la muralla cuando paseaba la calurosa noche del 29 de agosto de 1707. Esa es la razón por la que su obra quedó inconclusa. Sin embargo, aún resiste en el otro lado del mundo el manuscrito en el que anotó los libros de su biblioteca.